Primera Parte: la extranjera que contaba cuentos a los niños IV

… seguimos con nuestra cuentacuentos…

También se levantaron algunos de los padres que había allí y se llevaron a sus hijos mirando a Nara con preocupación. “Se estará haciendo tarde” pensó Nara, y continúo con la historia…

Los enanos no tardaron en instalarse en las montañas, a las que bautizaron como Duarhonss, que en su idioma significa El hogar de los enanos. Allí construyeron la primera ciudad que vio Karia, que no conocía otra organización que la que había vivido con los dioses en la Nada.

Los imponentes edificios fueron tallados en la misma roca y las estancias excavadas en las profundidades de las montañas. Los enanos trabajaban rápida y eficazmente en todo lo que hacían y construían, desde luego parecía que habían nacido para ello, de hecho, así era.

Las excavaciones recorrieron las montañas de lado a lado, creando una enreversada red de túneles que comunicaban las ciudades que se iban construyendo a medida que la primera se quedaba pequeña para la creciente población de los hijos de Karia. A los dos lados de la montaña se crearon balcones en la piedra, con ventanales que permitían observar el horizonte por el Norte y por el Sur.

Karia los observó durante largo tiempo en su quehacer, le gustaba ver que sus hijos hijos trabajaban y lo daban todo por dar vida a su hermano, a Ikaria. Cuando estaban terminando los últimos balcones se levantó de la explanada del Norte y se acercó a sus hijos para hablarles de cerca:

-Hijos míos -dijo con su melodiosa voz, que todos pudieron oír, girándose los que no la miraban fijamente para escuchar lo que tenía que decirles -He podido comprobar que sabeís lo que teneís que hacer y que, además, lo haceis como artesanos que sois de la tierra. He decidido marcharme y dejaros con Ikaria para que termineís vuestra tarea. El día de mi regreso lo determinareís vosotros mismos, cuando vuestro hermano esté completo y sonriente volveré a reunirme con vosotros y con las criaturas que hayaís creado.

La tristeza inundó los corazones de todos los enanos mientras agitaban sus manos para despedir a su madre, que se alzaba en los cielos cubriéndolos con su delicada sombra, tal era el tamaño de ésta y durante tánto tiempo ocultó al sol que la roca llegó a enfriarse bajo los entristecidos enanos, que lloraban y derramaban lágrimas. Lágrimas que recorrián sus mejillas y caían al suelo… cambiándo su color.

Ninguno lo advirtió hasta el día siguiente de la marcha de Karia. Cuando todos despertaron, descubrieron que el sol reflejaba con mas intensidad en algunos puntos de las rocas. Cuando se acercaron vieron que ésta había cambiado de color, ahora era completamente negra. Intentaron arrancarla y no pudieron. Lo intentaron con los instrumentos que habían creado, martillos, hachas, picos y no pudieron. Rendidos, se retiraron para seguir con la construcción de los últimos bastiones.

Sin embargo, un pequeño enano, jugaba junto a su padre con gravilla, gravilla negra… y en uno de sus juegos la gravilla salió disparada y golpeó uno de los extraños puntos negros partiéndolo por la mitad. El padre del pequeño se acercó corriendo y observó que era el mismo material que la extraña roca.

Con su hijo en un hombro y una bolsa de gravilla corrió hacia la plaza de la ciudad más cercana gritando a sus camaradas:

-¡Amigos! Lo tengo, ¡la irrompible solo se rompe con ella misma!

Y todos dejaron lo que estaban haciendo para acercarse rápidamente hacia él. La dureza de esa piedra era tal que pudieron hasta partir un martillo arrojando la bolsa sobre él. Todos estuvieron de acuerdo cuando la bautizaron: Mithrill, que significa La irrompible. Así comenzaron a fabricar sus objetos con el nuevo material, que hacía de cualquier tarea un paseo por la montaña y reducía su cansancio.

Así, gracias al Mithrill, los enanos terminaron de instalarse en las montañas solo 400 años después de haber nacido, sin si quiera haber muerto todavía la primera generación de su raza, a la que todavía quedaba bastante por delante.

La tarde en que terminaron, los enanos se acercaron a los grandes ventanales y miraron al cielo.-Ya hemos terminado Karia. Pensaron todos, pero su madre no apareció en el cielo de nuevo. Tristes, agacharon la cabeza hacia la gran explanada que tenían delante, una en el Norte y otra en el Sur. Entonces todos volvieron a pensar lo mismo: Queda mucho por hacer… Y se pusieron a trabajar.

Primera Parte: La extranjera que contaba cuentos a los niños, III

… y continúo…

Conforme se acercó al planeta, Karia se fue dando cuenta de que solo podía llamar su atención porque distaba mucho de la visión de aquel planeta lleno de vida. Allí solo había agua y tierra, una tierra lisa y sin formas.

Descendió de los cielos del planeta y se sentó en el borde de la tierra, dejando que sus pies se mojasen con el agua del…¿qué era eso? se preguntó. Mar, sí, ese era un buen nombre. Dejó que sus pies se mojasen en el mar y miró a su alrededor. ¿Dónde estaban todos los animales, todas las formas de la tierra? Claro, tenía que crearlos, ¿pero cómo? En su mente ya estaban creados, no tenía conocimiento de cómo hacerlo… Karia se sintió impotente, después de que todos los demás se sacrificasen por la misión, no sabía qué hacer. ¿Había sido todo en vano?

No pudo evitar que un escalofrío recorriese su cuerpo, subiendo hasta sus ojos enrojecidos por la tristeza… “Lo siento…” murmuro para si misma, dejando que una lágrima recorriese su mejilla y cayese al mar, salpicándola, provocando ondas que se fueron extendiendo. El agua comenzó a burbujear en ese lugar, otra lágrima saltó al agua y está respondió con más burbujas, y también con calor. Karia miró hacia abajo, ¿sus lágrimas habían calentado el agua? Se inclinó para meter la mano, realmente estaba caliente… cerró el puño, era una sensación de calidez que la reconfortaba. Cada vez había mas búrbujas, al explotar salpicaban sus delicadas piernas. El calor terminó siendo insoportable, Karia sacó la mano del agua, con el puño cerrado y se levantó de golpe. Tenía los pies rojos, se sentó lejos de la orilla para no tener pisar.

Fue entonces cuando descubrió que no podía abrir su puño, por mucha fuerza que hacía seguía cerrado. Algo latía dentro, cada vez con mas intensidad. Comenzó a sentir miedo, pero no le dió tiempo, de pronto su puño se abrió y una explosión de luz la cego durante unos segundos. Cuando volvió a abrir los ojos no pudo volver a cerrarlos, delante de ella había miles de seres pequeños, estaban arrodillados delante de ella, la sombra de Karia los cubría a todos y ella pudo darse cuenta de su inmensidad, lo que para esos pequeños eran meses de distancia, para ella era un paso.

La miraban con los ojos muy abiertos y la señalaban, unos lloraban de emoción, otros simplemente apladuían y se abrazaban entre ellos. Un pinchazo en la palma de su mano hizo que la mirase, en su piel sa había grabado un dibujo: era su lágrima cayendo al mar y uno de esos pequeños seres ascendiendo hacia la superficie de ese mar. Entonces comprendió todo, sus lágrimas habían fecundado el mar creandolos.

Se agachó para verlos de cerca, uno a uno se acercaron a su cara y la besaron en las mejillas. Karia pudo sonreír al fin, nada había sido en vano, una racha de viento acarició su cara a modo de recompensa. Cuando todos los seres la hubieron besado, volvieron a ponerse frente a ella, esperando a que ocurriera algo, Karia no sabía que era. De pronto, los miró y se le inspiró lo que tenía que decir:

Los abarcó a todos con un movimiento del brazo, poniendose en pie de nuevo. “Vosotros, sois mis hijos. Los enanos, constructores y creadores de vida en mi nombre, semidioses aquí en…” Se quedó pensativa, ¿cómo llamaría a aquel maravilloso lugar que ella y todos los dioses habían creado?

Los enanos la miraron y pronunciaron a la vez: “Ikaria” El nombre resonó en todo el planeta haciendo temblar el suelo con tal intensidad que en el centro de la tierra crecieron unas montañas que cruzaron de lado a lado. “Ikaria” repitió Karia en voz alta. “El hijo de Karia” repitieron todos los enanos a la vez “Gracias madre, daremos vida a este mundo, a tu hijo y nuestro hermano, en tu nombre” Y tras una reverencia, dieron media vuelta y comenzaron a caminar hacia las nuevas montañas.

Karia dejó caer la última lágrima de aquel día y un árbol verde y fuerte creció en aquel lugar.

-Me gustaría que ese árbol existiera, ¡tiene que ser muy bonito!- Exclamó derepente uno de los niños. Nara se volvió hacia él y le sonrío.

-Claro que existe pequeño, igual que los enanos que siguen viviendo en las montañas centrales desde que su voz creó ese hogar para ellos.

La cara de los niños se iluminó y comenzaron a sonreir. En ese momento se escuchó un portazo en la posada. Alguien había salido corriendo, parecía tener mucha prisa. También se levantaron algunos de los padres que había allí y se llevaron a sus hijos mirando a Nara con preocupación. “Se estará haciendo tarde” pensó Nara, y continúo con la historia…

Publicado en on 13 agosto 2009 at 1:54 PM  Dejar un comentario  

Primera Parte: La extranjera que contaba cuentos a los niños, II

Nuestra viajera va a contar una historia, la historia de Ikaria, todo lo que esté escrito en cursiva será la historia, lo demás ocurrirá en la taberna.

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En el principio, no había nada material en el universo. Solo seres divinos habitaban una inmensidad de nada. Eran muchos estos seres, muy distintos entre ellos: hombres, mujeres, altos, bajos, rubios, albinos… Ninguno sabía cuando habían aparecido, cuando había comenzado el tiempo y el espacio, recordaban haber estado allí siempre. Pero eso era lo único que no sabían, pues ellos eran el colmo de la sabiduría, todo lo conocían. Sin embargo, ese todo no existía, estaban rodeados de nada, un espacio totalmente vacío. Se preguntaban como podían hacer para tornar la nada en todo.

También tenían un vago recuerdo de su misión, recordaban haber estado celebrando algo durante mucho tiempo, de hecho, toda la eternidad había sido para ellos una celebración  pero no sabían de que.

Esto no los entristecía. Seguían celebrandolo, aunque, de vez en cuando, se reunían, dejaban de lado las risas, e intentaban buscar en su inmenso conocimiento su misión. Nadaban en su sabiduría, se zambullían en los pensamientos de todos. Allí no había nada que les dijera que hacer, pero había cosas que hablaban de objetos extraordinarias, las Estrellas, que brillaban en la oscuridad de la nada alumbrando lugares hermosos, lo que conocían como planetas.

En uno de esos planetas, el mas bello de todos, habitaban seres muy distintos a ellos, seres imperfectos no divinos, sin embargo, seres que daban vida al lugar y en su conjunto creaban un sistema tan perfecto como ellos, la naturaleza.

Cuando se reunían y compartían lo que cada no sabía se extrañaban. Sabían muchas cosas, pero ninguna de ellas parecía existir, allí no estaban mas que ellos.

Durante una reunion, una de ellos se lavantó. Todos la miraron extrañados, nunca se levantaban mientras pensaban y buscaban. “¿Que te ocurre Karia?” (Porque así se llamaba) Ella los miró a todos, su cara dibujó una gran sonrisa, era de las mas bellas que habitaban la nada. “¡Lo encontré! Sé porque estamos aquí.” La sorpresa los inundó, se levantaron y formaron un círculo a su alrededor, “Cuantanóslo”. “Vereís, hemos estado demasiado ocupados en nuestra diversión, y por mucho que buscasemos no nos preocupaba otra cosa que divertirnos por los tiempos de los tiempos. Nuestra misión no era una simple frase imperativa, nuestra misión es nuestra sabiduría”, “¿Nuestra sabiduría? Ya lo sabemos todo, ¿que más podemos hacer?”, “Claro que lo sabemos todo, pero ¿si no existe? y tenemos el conocmiento de cómo es, ¿no deberíamos construirlo?” Inmediatamente se llevaron las manos a la frente, como habían podido ser tan estupidos pensaron.

Entonces se miraron unos a otros, sabían que tenían que hacer, rodearon a Karia dejándola en el centro: “Mil Gracias Karia” dijeron todos a la vez. De pronto, sus cuerpos etéreos comenzaron a diluirse, a dispersarse y descomponerse, a fundirse unos con otros, a separarse. Un remolino de color y luz giraba cada vez mas rápido al rededor de Karia, y ella sabía perfectamente qué tenía que hacer.

Cerró los ojos y sintió una explosión que presionó todo su cuerpo en todas direcciones y la inundó de luz, la inundó del conocimiento de todos sus compañeros, que ahora flotaban en el espacio, convertidos en estrellas, planetas, nebulosas y solo sabe Karia cuantísimas cosas. Uno de esos planetas llamó su atención, daba la impresión de que estaba guiñándole un ojo.

“Ya sabes qué tienes que hacer Karia” Escuchó la voz de los demás seres por última vez, aquel planeta necesitaba albergar vida, y Karía sabía qué tenía que hacer.

-Su cena – El posadero la interrumpió poniendole un plato de sopa humeante delante. Luego se dió la vuelta y volvió tras la barra. Nara aprovechó para mirar a los clientes, todos esperaban espectantes que continuase. Y de los niños no se podía decir otra cosa, a su alrededor había mas de 20 niños sentados y había visto como otros muchos salían de la taberna corriendo y gritando el nombre de otros, para que acudiesen a escuchar sus historias.

Tras tomar un sorbo de la sopa, continuó…

Primer Mapa, durante el II Imperio Humano

Rebuscando entre los archivos de la biblioteca de Kariasen, he encontrado unos mapas de todo el mundo conocido de Ikaria. Este es el que data de fecha mas antigua de todos, de ahi la falta de detalles. Es un mapa del año 1007 D.D.

Mapa tras el establecimiento de los Humanos al Norte, 1007 D.D

Mapa tras el establecimiento de los Humanos al Norte, 1007 D.D

Biblioteca de Kariasen: Compendio histórico, Tomo Primero

Ante la primera entrada de los apuntes de la historia, he de decir que estos son extractos del libro que se cite en el titulo del post de Apunte. Estos libros se conservan en la Biblioteca de Kariasen y cualquier ciudadano humano y enano puede acceder a ellos.

El Compendio Histórico se comenzó a escribir en el 601 Después de los Demonios (D.D.). A lo largo de la historia, los sabios humanos, han recogido los hechos históricos y también comentado los ya pasados. Se ha conseguido así, un libro realista, contrastado y verídico sobre la historia del Imperio Humano

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[...]El primer Imperio Humano apareció sobre el año 550 (estableciendo como año 0 el que Karia desterró a los demonios al centro del planeta, liberando a la superficie del maleficio creado por la venganza de los elfos). Este Imperio se fundó al Sur de las cadenas montañosas centrales que más tarde recibirían el nombre de Duarhonss, que en Enano significa El Hogar de los Enanos.

Antes de la fundación de este primer Imperio, los Humanos habían vagado por el Sur en tribus muy dispersas y con apenas avances sociales, economicos, tecnológicos, mágicos ni científicos. De hecho, ni si quiera reconocían a su Karia, su Abuela, ni a los enanos sus Padres, faltaba mucho tiempo para que se dieran las circustancias para que los humanos conocieran sus verdaderos origenes.

Fue un hecho muy puntual el que permitió el ascenso de un solo humano como líder de los demás. Su nombre se podría dar por desconocido, ya que durante esos 550 años de vagar por el Sur los humanos apenas habían desarrollado un lenguaje, pero se le ha nombrado Preire el Unificador.

Preire era el líder de una tribu que vagaba por el centro del Sur. Durante la caza en el largo y frío invierno del 549, encontrarón una pequeña manada de Mamuts azules, los más grandes pero también los más escasos ya que solo salían de sus cuevas en Invierno, pero siempre viajaban en pequeñas mañanadas, como los humanos… Preire y sus compañeros los rodearon y fueron cercándolos. Los animales, asustados, comenzaron a emitir graves sonidos, era raro, solían patalear pero no gritar.

Cuando estaban a punto de lanzarles las lanzas, el suelo comenzó a temblar, de la fuerza, cayeron sentados al suelo, cuando fueron a levantarse, el horizonte se había oscurecido, miles de Mamuts corrían hacia ellos desde todas las direcciónes. Intentarón correr hacia un bosque cercano, pero los arrasaron rodeandolos. Preire escapó de la masacre por los pelos, subiendo a un altísimo pino.

Desde allí observó como los Mamuts formaron un gigantesco círculo de miles de ellos, protegiendose unos a otros. Cerca del bosque estaban los restos ensangrentados de sus compañeros, aplastados por la fuerza de los Mamuts unidos. Karia quiso que Preire sobreviviera, porque  vió lo que aquel humano había aprendido, todos los Mamuts se habían unido y habían conseguido salvarse.

Preire desapareció durante el resto del invierno, y no hay constancia alguna de dónde estuvo ni de que hizo pero nada más acabar el invierno, el primer día del año 550, regresó a su tribu. Llevaba consigó una bandera fabricada con la piel de un lobo que había intentado atacarle. En la bandera se veía un pino altísimo sobre un círculo azul. Les contó a todos lo que había visto, como lo Mamuts se habían unido para ayudarse, como ellos debían de hacer lo mismo.

Así comenzaron a buscar las demás tribus humanas, todas creyeron lo que les decia Preire y accedieron a unirse en una tribu más grande. Cuando estuvieron unidos, regresaron al pino dónde Preire había comprendido su misión. Allí construyeron la primera Ciudad de la primera tribu Unificada, que pasó a llamarse Imperio. [...]

[...] Sólo 100 años después, el desarrollo en todos los campos había sido inmenso, lo que quedó demostrado con la escritura de las primeras páginas de este compendio. [...]

Primera Parte: La extranjera que contaba cuentos a los niños

La puerta se abrió causando gran estrépito, una oleada de viento golpeó la cara de los pueblerinos que se hallaban en la posada. Al principio nadie pudo ver quien entraba, la niebla y la nieve se habían introducido en la cálida estancia. Al cerrarse la puerta, quedo una figura temblando de frío en medio de las miradas. Mientras se quitaba la capucha, se dirigió al posadero que miraba sorprendido a aquella forastera. No parecía tener más de 30 años, pero sus facciones describían la cara de alguien que pasaba poco tiempo en su tierra, curtidas en la experiencia de la vida, duras y llenas de marcas que no llegaban a ser feas, incluso tenían su atractivo. Sus ojos dorados inspiraban confianza y calidez.

-¿En que puedo ayudarla?

La mujer miró al posadero intensamente de arriba abajo antes de contestar;

-¿Tiene habitaciones?- Su voz era melódica, el posadero recordo el sueño que tuvo anoche, era muy parecido a aquello.

-Desde luego, pero ¿con que piensa pagarme?-  había observado sus atuendos y no veía nada parecido a una bolsa o a cualquier cosa de valor.

La mujer rió con fuerza rompiendo el silencio que todavía mantenían los demás. La miraban con la desconfianza de gentes que jamás habían salido de las tierras donde habían nacido, temerosos de no encajar en la nueva sociedad del Imperio humano, ellos no conocían a su Diosa Karia y creían que eran cuentos para robarles el alimento de las tierras, tal y como les habían enseñado desde pequeños los amos de las mismas.

Llevaban allí desde mucho antes de la aparición del imperio humano del Norte, uno de los pocos poblados que se habían establecido en las fronteras con las montañas del Norte, incluso antes de que los demonios expulsasen a los humanos del Sur y los obligasen a fundar el nuevo Imperio en la zona mas septeptrional del continente. El nuevo Imperio humano era muy distinto del que dejaron atrás estros hombres.

Pero ya habrá tiempo de hablar del Imperio humano y como llegó a ser lo que Karia esperaba de seres racionales. Nos encontrábamos en la posada de una pequeña aldea…

-Es bien cierto que no tengo dinero con que pagarle buen señor, dichosa vida de vagamundo, pero tengo otra cosa con la que creo que todos quedaran mas que satisfechos.-Hablaba deprisa y ágilmente, el posadero no terminó de comprender lo que le decía y la miró esperando una respuesta.

-Me llamo Nara y vengo del sur, de muy al sur, donde comencé mi viaje. Esta es la primera aldea que he encontrado tras una semana de larga travesía por estos bosques helados. A cambio de una cama y comida caliente…-El posadero miró ansioso a Nara esperando oír una cantidad de dinero-Os contare historias que seguro os sorprenderán,-dijo casi gritando para llamar la atención de todos, sobre todo sabedora de un grupo de niños pequeños que volvió su mirada rápidamente hacia ella.

-¿His…historias?- El desanimado posadero no veía mucho negocio en esas historias.

-Pero no unas historias cualesquiera, historias sobre esta tierra y sobre todas a la vez, historias sobre los cielos, historias sobre los mares, historias sobre vosotros y sobre todos aquellos que quieran sentirse humanos, historias sobre Ikaria…-Se había formado un círculo de niños a su alrededor, sentados sobre el suelo o sobre cajas esperaban ansiosos escuchar historias sobre esa tal Ikaria.

El posadero miró extrañado a Nara y al grupo de niños, todos hijos de sus clientes. Dudo un momento,

-De acuerdo… Nara, puede quedarse y contarnos historias sobre esa tal Ikaria.

-¿Esa tal Ikaria? – Nara miró sorprendidos a todos los presentes, que le devolvieron la mirada igual de sorprendidos.

Uno de los niños tiro de su capa, tendría alrededor de 6 años y le faltaban la mayoría de los dientes, su cara estaba sucia y su pelo amarillo como el trigo. Nara se agacho y le limpio la cara con la mano, el niño la miró con los ojos muy abiertos;

-¿Quién es esa señora, Nara?

Nara miro los miro a todos sonriendo.

-Es una historia muy larga, pero creo que tenemos tiempo para contarla entera.

Cogió un barril y se sentó sobre él, miró a los niños, luego a los pueblerinos que todavía la miraban desconfiados esperando a escuchar sus historias sobre aquella extraña Ikaria, y comenzó.

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Bienvenidos queridos lectores a este humilde y noble blog.  Con esta primera entrada queda abierta la puerta a todos aquellos que quieran unirse a los presentes en la posada de nuestra aldea, todos los que quieran escuchar las historias de esta forastera que parece tener mucho que contar… ¿sereís capaces de escucharla atentos?

Publicado en on 26 junio 2009 at 12:35 AM  Comentarios (1)  
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